El Niño que solo sabia Soñar

El Niño, que solo sabia Soñar

Erase una vez, un niño , que solo sabia  soñar e inventarse historias.Antes de cumplir los diez años,  dejo la escuela publica donde estudiaba y se puso a trabajar de chico de los recados en una librería, donde empezó a leer sus primeros libros y la  revistas que entregaba a los  clientes que se habían subscrito a ellas y que les llevaba a su casa.

 Un día, su padre, que era un pintor bohemio, a los que èl a veces acompañaba para vender los cuadros que pintaba  por bares y tabernas, se marchò de casa, y solo le viò en dos o tres ocasiones mas, cuando su madre estaba en el trabajo, pues ella decía que su padre era un soñador y un sinvergüenza que nunca traía dinero a casa, y que se lo gastaba en beber hasta que se quedaba sin nada.

La ultima vez que se encontraron,  fuè cuando aquel niño  cumplía creo que eran los once,en la calle. Su padre para congraciarse con él le compro un par de zapatos nuevos, pero cuando  su  madre los viò, se los tirò a la basura.

 Pero èl, no quería  trabajar siempre de botones o como empleado de aquella librería, así que por las noches,  comenzó a estudiar mecanografía y contabilidad que entonces era lo casi todos estudiaban,… y a leer novelas del oeste, policíacas y de aventuras, de las que malamente llamaban “ baratas”. Novelas  que Monchito, “devoraba”, hasta dos o tres en un día, mientras  oía a su madre, “ Tu, como tu padre, nunca llegaras a nada”.
La rabia, que le produjeron aquellas palabras, le impulsò a soñar con mas fuerza y se prometió que un día, seria alguien importante, del que su madre, que se dejaba la juventud y la vida, en un almacén de comestibles, cargando bultos como un hombre  matándose la espalda pudiera estar orgullosa. Así, que casi sin dinero, un dia se marchò de su casa, como el protagonista de aquella película de Truffaut, “ Los 400 Golpes” que él había visto en una sesión continua de cine donde pasaría muchas otras  tardes, cuando soñaba con ser actor, después de que se uniera a un “ Club de Cine” donde se rodaban películas en Súper 8,y  después de probar fortuna como vocalista en un grupo de música, ent otras cosas.

Cuando fuè  cumpliendo años, subsistiendo de varios trabajos, comiendo menos, y viviendo de alquilado en  varias casas y pensiones, ayudado por una tía suya que era enfermera de la Cruz Roja, y de fracasar intentando realizar sus sueños, que cambiaban según le  iban, descubrió que tenia cierta facilidad para contar historias después de ser premiado en un certamen de cuentos, y de escribir algunas letras de canciones para un dúo de cantantes que actuaba en  cruceros. Animado por aquello, un día vio un anuncio de una productora de dibujos animados solicitando historias y guiones, y poniéndose a la tarea les presento un par de argumentos, que gustaron, encargándole varios mas sobre dos personajes de los que iban a hacer una serie para la tele y el cine.

 Y así, viviò algunos años, hasta que se hizo mayor, y la productora cerró, pues el negocio del cine, como casi siempre estaba cambiando.Se enamorò varias veces, trabajó en lo que le salía, dejò de escribir, ( solo cartas y poemas a las chicas  de las que se enamoraba). Se casò, tuvo dos hijos, y dejò de Soñar. Los sueños, como él  los conocía, no traían dinero a casa, ni  pagaban las facturas.

Hasta que un día, ya pasados los cincuenta, revisando viejos recuerdos, se encontró con algunos de sus primeros cuentos y poemas, que estaban escritos a mano,… y  en  el fondo de aquella caja de zapatos donde estaban guardados, volvió a encontrarse con sus Sueños..

Emocionado y febril, se puso a recuperarlos. Volvió a escribir, lo mejor que sabia hacer ( o al menos el así lo creía): cuentos, historias no muy largas, con un halo de fabula, que pudiesen ser leidas por pequeños y por grandes. Y así  poco a poco, día a día, tuvo en sus manos, media docena de cuentos, otras tantas historias, algún guión, unas le gustaban otras no, envió un par de cuentos a editores, guiones a productoras, sin dejar de Soñar Nunca en que encontrarían  lectores, publico para sus historias, que se harían  realidad en papel, o en cualquier nuevo soporte, actual, o venidero, porque Soñar era lo único y lo mejor , que  aquel niño  sabia hacer.

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